2nd Sunday Of Lent
“Who appeared in glory and spoke of his exodus.” – Luke 9:31
At the Transfiguration, Jesus revealed both His divinity and His mission—His exodus, the journey from suffering to glory. This moment wasn’t just a glimpse of Jesus’ divine nature but also a reminder of our own journey. Just as Israel was led from slavery to freedom, we are led from the bondage of sin to the life Christ offers. But do we live as though we are truly being led?
In Philippians 3:20, Paul reminds us that “our citizenship is in heaven.” Yet, it’s easy to get caught up in the distractions of this world—our work, our worries, our ambitions. When our thoughts and hearts are consumed by the temporary things, we are not living in the fullness of what Christ has called us to. “Where the head goes, the body follows.” If we are fixated on earthly things, our lives will reflect that. But when we fix our gaze on Christ, we are transformed. “He will change our lowly body to be like His glorified body” (Phil 3:21).
Sabbath is not just about resting; it’s about realignment. When we come to Mass, we aren’t just receiving Christ; we are allowing Him to transform us. The cross may be temporary, but Christ’s glory is eternal. Our time of worship is a moment for us to reflect, to realign, and to prepare for the transformation that God wants to work in us.
Reflection:
What occupies your mind most during the week?
Do you live as a citizen of heaven, or does this world have your heart?
How can you rest better so you are more prepared for the work that the Lord is putting on your heart?
Español
“Quienes aparecieron en gloria y hablaban de su éxodo.” – Lucas 9:31
En la Transfiguración, Jesús reveló tanto su divinidad como su misión: su éxodo, el viaje del sufrimiento a la gloria. Este momento no fue solo un vistazo a la naturaleza divina de Jesús, sino también un recordatorio de nuestro propio camino. Así como Israel fue guiado de la esclavitud a la libertad, nosotros somos guiados de la esclavitud del pecado a la vida que Cristo ofrece. Pero, ¿Vivimos como si realmente estuviéramos siendo guiados?
En Filipenses 3:20, Pablo nos recuerda que “nuestra ciudadanía está en los cielos.” Sin embargo, es fácil quedar atrapados en las distracciones de este mundo: nuestro trabajo, nuestras preocupaciones, nuestras ambiciones. Cuando nuestros pensamientos y corazones están consumidos por las cosas temporales, no vivimos en la plenitud a la que Cristo nos ha llamado. “Donde va la cabeza, el cuerpo sigue.” Si estamos enfocados en las cosas terrenales, nuestras vidas lo reflejarán. Pero cuando fijamos nuestra mirada en Cristo, somos transformados. “Él transformará nuestro cuerpo humilde para que sea como su cuerpo glorioso” (Fil 3:21).
El descanso sabático no es solo un tiempo para reposar; es un tiempo de realineación. Cuando asistimos a Misa, no solo recibimos a Cristo; le permitimos transformarnos. La cruz puede ser temporal, pero la gloria de Cristo es eterna. Nuestro tiempo de adoración es un momento para reflexionar, realinearnos y prepararnos para la transformación que Dios quiere obrar en nosotros.
Reflexión:
¿Qué ocupa más tu mente durante la semana?
¿Vives como un ciudadano del cielo, o este mundo tiene tu corazón?
¿Cómo puedes descansar mejor para estar más preparado para la obra que el Señor está poniendo en tu corazón?