6th Sunday in Ordinary Time
We all seek affirmation—it’s natural. But the deeper question is: Where are we seeking it? Are we trying to please people, or are we seeking to please God? In a world full of fleeting opinions, are we finding rest in temporary approval or in the steady love of the Lord?
Jesus’s teachings on blessings and woes offer us a mirror, asking us to examine how we view success and fulfillment. Do we measure our lives by the world’s standards—money, status, comfort—or by our need for God? It’s easy to read the blessings and think, “This is me,” and hear the woes and think, “This is for someone else.” But Jesus calls us to go deeper and reflect: Am I seeking God’s heart or aligning with the culture around me?
Life is full of seasons. There will be times of abundance, and times of struggle. In the fruitful seasons, are we remembering that all we have comes from God, or do we fall into the trap of self-reliance? In the difficult times, do we turn to God for comfort, or do we look to the approval of others? Jesus reminds us, “Blessed are you who are now hungry, for you will be satisfied” (Luke 6:21). The question isn’t just where we are, but where we are turning for nourishment.
St. Augustine wrote, “You have made us for yourself, O Lord, and our hearts are restless until they rest in you.” That restlessness is a sign of our need for God’s peace, a peace that doesn’t depend on the shifting circumstances around us. When was the last time you gave God a few quiet moments in prayer—just resting in His presence?
The Lord weeps for the lost and lonely of this world. In the midst of our own struggles, do we take time to grieve with Him for those who are suffering, or are we too caught up in our own busyness to notice?
So, ask yourself: Are you a people pleaser or a God pleaser? Are you finding rest in the world, or in the peace of the Lord?
Español
Todos buscamos afirmación; es natural. Pero la pregunta más profunda es: ¿Dónde la estamos buscando? ¿Estamos tratando de agradar a las personas o buscamos agradar a Dios? En un mundo lleno de opiniones fugaces, ¿Encontramos descanso en la aprobación temporal o en el amor constante del Señor?
Las enseñanzas de Jesús sobre las bienaventuranzas y las aflicciones nos sirven como un espejo, invitándonos a examinar cómo vemos el éxito y la plenitud. ¿Medimos nuestra vida según los estándares del mundo (dinero, estatus, comodidad) o según nuestra necesidad de Dios? Es fácil leer las bienaventuranzas y pensar: "Esto es para mí", y escuchar las aflicciones y pensar: "Esto es para alguien más". Pero Jesús nos llama a profundizar y reflexionar: ¿Estoy buscando el corazón de Dios o alineándome con la cultura que me rodea?
La vida está llena de estaciones. Habrá tiempos de abundancia y tiempos de lucha. En las temporadas de frutos, ¿Recordamos que todo lo que tenemos viene de Dios, o caemos en la trampa de la autosuficiencia? En los tiempos difíciles, ¿Acudimos a Dios en busca de consuelo, o buscamos la aprobación de los demás? Jesús nos recuerda: "Bienaventurados ustedes los que tienen hambre, porque serán saciados" (Lucas 6:21). La pregunta no es solo dónde estamos, sino hacia dónde nos volvemos en busca de alimento.
San Agustín escribió: "Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón estará inquieto hasta que descanse en ti". Esa inquietud es una señal de nuestra necesidad de la paz de Dios, una paz que no depende de las circunstancias cambiantes a nuestro alrededor. ¿Cuándo fue la última vez que le diste a Dios unos momentos de silencio en oración, simplemente descansando en Su presencia?
El Señor llora por los perdidos y los solitarios de este mundo. En medio de nuestras propias luchas, ¿Tomamos tiempo para llorar con Él por aquellos que sufren, o estamos demasiado ocupados para darnos cuenta?
Así que pregúntate: ¿Buscas agradar a las personas o a Dios? ¿Encuentras descanso en el mundo o en la paz del Señor?