Third Sunday of Lent
SABBATH GUIDE
Third Sunday of Lent
First Reading -Ex 17:3-7| Responsorial Psalm - Ps 95 | Second Reading - Rom 5:1-2, 5-8 | Gospel - Jn 4:5-42
https://bible.usccb.org/bible/readings/031223.cfm
“Everyone who drinks this water will be thirsty again; but whoever drinks the water I shall give will never thirst; the water I shall give will become in him a spring of water welling up to eternal life.” Jn 4:13-14
The liturgy of the third through the fifth Sunday of Lent includes a series of rites known as the “scrutinies.” These are moments when the Church summons those preparing for baptism - the “Elect" - to more profound conversion, as well as to “deepen their resolve and to hold fast to Christ and to carry out the decision to love God above all” (RCIA Scrutinies).
These rites date back to the early Church; the focus of each corresponds with the Gospel reading. As a community, let us use these scrutinies for self-reflection to help us persevere in conforming ourselves more closely to Christ.
How could I ponder the word of God in my heart and savor its meaning more fully day by day?
What could I do this week to learn to know Christ, who came to save what was lost?
Am I willing to humbly confess myself to be a sinner?
Do I sincerely reject everything in my life that is displeasing and contrary to Christ?
Do I beseech the Holy Spirit, who searches every heart, to help me to overcome my weakness through his power?
Do I call upon that same Holy Spirit to teach me to know the things of God and how to please him?
Do I put my hope in Christ and find peace and holiness in him?
Am I trying in preparation for the Easter feast to seek a change of heart, give myself to prayer, and persevere in my good works?
Do I passionately desire that throughout the whole world whatever is weak may be strengthened, whatever is broken restored, whatever is lost found, and what is found redeemed?
God of power, You sent your Son to be our Savior. Grant that we, who like the woman of Samaria, thirst for living water, may turn to the Lord as we hear his word and acknowledge the sins and weaknesses that weigh us down. Protect us from vain reliance on self and defend us from the power of Satan. Free us from the spirit of deceit, so that, admitting the wrong we have done, we may attain purity of heart and advance on the way to salvation. We ask this through Christ our Lord. Amen.
(Text adapted from the RCIA First Scrutiny)
GUÍA DOMINICAL
Tercer Domingo de Cuaresma
Primera Lectura - Ex 17, 3-7 | Salmo Responsorial - Salmo 94 | Segunda Lectura - Rm 5, 1-2. 5-8 | Evangelio - Jn 4, 5-42
“El que bebe de esta agua vuelve a tener sed. Pero el que beba del agua que yo le daré, nunca más tendrá sed; el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un manantial capaz de dar la vida eterna.” Jn 4, 13-14
La liturgia del tercer al quinto domingo de Cuaresma incluye una serie de ritos conocidos como los "escrutinios". Se trata de momentos en los que la Iglesia convoca a los que se preparan para el bautismo -los "Elegidos"- a una conversión más profunda, así como a "profundizar en su decisión de aferrarse a Cristo y llevar a cabo la decisión de amar a Dios sobre todas las cosas" (Escrutinios del RICA).
Estos ritos se originan en la Iglesia primitiva; el tema central de cada uno de ellos se corresponde con la lectura del Evangelio. Como comunidad, utilicemos estos escrutinios para la autorreflexión que nos ayude a perseverar en modelarnos más estrechamente a Cristo.
¿Cómo podría meditar la Palabra de Dios en mi corazón y saborear más plenamente su significado día a día?
¿Qué podría hacer esta semana para aprender a conocer a Cristo, que vino a salvar lo que estaba perdido?
¿Estoy dispuesto a confesarme humildemente pecador?
¿Rechazo sinceramente todo lo que en mi vida es desagradable y contrario a Cristo?
¿Suplico al Espíritu Santo, que examina todos los corazones, que me ayude a vencer mi debilidad con su poder?
¿Invoco a ese mismo Espíritu Santo para que me enseñe a conocer las cosas de Dios y a agradarle?
¿Pongo mi esperanza en Cristo y encuentro en Él la paz y la santidad?
¿Me esfuerzo, en la preparación de la fiesta pascual, por cambiar de corazón, entregarme a la oración y perseverar en mis buenas obras?
¿Deseo apasionadamente que en todo el mundo lo que es débil sea fortalecido, lo que está roto sea restaurado, lo que está perdido sea encontrado y lo que se encuentra sea redimido?
Oh Dios, que nos enviaste como Salvador a tu Hijo, concédenos que estos catecúmenos, que desean sacar agua viva como la samaritana, convertidos como ella con la palabra del Señor, se confiesen cargados de pecados y debilidades. No permitas, te suplicamos, que con vana confianza en sí mismos, sean engañados por la potestad diabólica, mas líbralos del espíritu pérfido, para que, reconociendo sus maldades, merezcan ser purificados interiormente para comenzar el camino de la salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.
(Texto adaptado del Primer Escrutinio del RICA)
OR:
Este tercer domingo de Cuaresma nos ubica en el pozo de Sicar y nos habla de una sed profunda que tenemos los humanos. Esa sed tiene que ver con un vacío que se manifiesta de mil maneras. Por lo general con una profunda insatisfacción frente a todo lo de la vida; nada nos llena, nada nos gusta, buscamos y buscamos y entre más buscamos no encontramos la manera de saciar esa sed existencial que tenemos. Adquirimos cosas que después nos aburren, conocemos personas y después esas personas nos cansan. También, estamos cansados de nosotros mismos. Por eso el pozo, que era el sitio en que en la antigüedad se encontraba el agua. Ahora ese pozo es el mismo Jesús en donde nosotros encontramos saciedad.
En el evangelio, la samaritana concretamente representa la dimensión femenina de la espiritualidad. La espiritualidad es esencialmente femenina, porque la espiritualidad tiene que ver con la búsqueda de la verdad. Tiene que ver con la ternura, el amor y la misericordia; cosas que llenan nuestra vida de una profunda plenitud. Solo el amor sacia el hambre y la sed de los seres humanos. Es por eso que la conversación entre la samaritana y Jesús tiene una profunda connotación humana, de amor, de ternura, de compasión y sobre todo, de descubrimiento de la verdad de la samaritana misma. Es allí donde nos descubrimos ante el Señor. Es allí cuando nosotros podemos saciar nuestras necesidades más profundas, cuando lo encontramos a Él y lo ubicamos en el centro de nuestra vida. Porque ya no es en un templo donde se le ha dado oración al Señor, sino en la interioridad, cuando nos llenamos de su amor, de su misericordia, de su ternura y la hacemos nuestra. Así podemos imitar a la samaritana, que sació su sed humana con la presencia del Señor en su vida.