Fifth Sunday of Ordinary Time
SABBATH GUIDE
Fifth Sunday in Ordinary Time
First Reading -Is 58:7-10| Responsorial Psalm - Ps 112 | Second Reading - 1 Cor 2:1-5 | Gospel - Mt 5:13-16
https://bible.usccb.org/bible/readings/020523.cfm
Jesus said to his disciples: "You are the salt of the earth. But if salt loses its taste, with what can it be seasoned?” Mt 5:13
Salt and light are powerful images of what it means to be followers of Jesus. Salt preserves food and enhances its flavor. Light dispels darkness and helps us to see. Both speak to the role Christians are to have in society; both are necessary now, perhaps more than ever before.
Until fairly recently, the predominant view of the culture was more or less a Christian worldview; this is no longer the case - when we live out our faith in its fullness, we will naturally be making noticeably different choices from the society around us. Even when it is challenging, the priority we put on the call of Jesus ought to be apparent in every facet of our life: our approach to marriage, family, life priorities, our attitude towards work or school, the ways we treat others, and our view of money. Embodying the "saltiness" of the Christian existence, we offer an opportunity to others to consider why we live the way we do; we invite intrigue. Such interest opens up opportunities to speak about Jesus and our Catholic faith. Despite feeling intimidation, at times, we remember that even St. Paul came to people in “weakness and fear and much trembling,” without relying on the “sublimity of words”, but only on the knowledge of Christ crucified (1 Corinthians 2:1-4). Through the distinctly attractive presence, early Christians converted a pagan world to Christ.
We cannot evangelize the world if our lives are not any different than the world - salt is no longer of use when it loses its flavor. Therefore, let us embrace the demands of the Gospel even more, living our faith with joy and zeal, for the glory of our Heavenly Father.
Has there ever been a time someone noticed something different about you because of your friendship with Jesus? How did you respond?
If someone asked you why you live the way you do, would you feel comfortable talking about your friendship with Jesus and your Catholic faith? If not, is there a way you could become more prepared for that?
Is there an area of your life the Lord is asking you to change to conform more to Him and less to the world?
GUÍA DOMINICAL
Quinto Domingo del Tiempo Ordinario
Primera Lectura - Is 58, 7-10 | Salmo Responsorial - Salmo 111, 4-5. 6-7. 8a y 9 | Segunda Lectura - 1 Co 2, 1-5 | Evangelio - Mt 5, 13-16
“Jesús dijo a sus discípulos: "Ustedes son la sal de la tierra. Si la sal se vuelve insípida, ¿con qué se le devolverá el sabor?” Mt 5,13
La sal y la luz son dos poderosas imágenes de lo que significa ser seguidores de Jesús. La sal conserva los alimentos y aumenta su sabor. La luz disipa la oscuridad y nos ayuda a ver. Ambas hablan del rol que los cristianos deben tener en la sociedad; ambas son necesarias quizás ahora más que nunca.
Hasta hace poco, la perspectiva predominante en la cultura era más o menos una perspectiva cristiana del mundo; éste ya no es el caso: cuando vivimos nuestra fe plenamente, naturalmente tomaremos decisiones muy diferentes de las de la sociedad que nos rodea. Incluso cuando es difícil, la prioridad que le damos al llamado de Jesús debería ser evidente en cada aspecto de nuestra vida: nuestro concepto del matrimonio, la familia, las prioridades de nuestra vida, nuestra actitud hacia el trabajo o la escuela, la forma en la que tratamos a los demás y nuestra perspectiva del dinero. Al encarnar el "salazón" de la existencia cristiana, ofrecemos a los demás la oportunidad de considerar por qué vivimos de la manera en que vivimos; provocamos intriga. Ese interés abre oportunidades para hablar de Jesús y de nuestra fe católica. A pesar de sentirnos intimidados, a veces, recordamos que incluso San Pablo se acercó a la gente "débil y temblando de miedo", sin apoyarse en la "elocuencia del lenguaje", sino sólo en el conocimiento de Cristo crucificado (1 Corintios 2,1-4). A través de una presencia claramente atractiva, los primeros cristianos convirtieron un mundo pagano a Cristo.
No podemos evangelizar el mundo si nuestra vida no es diferente de la del mundo: la sal deja de ser útil cuando pierde su sabor. Por eso, acojamos aún más las exigencias del Evangelio, viviendo nuestra fe con alegría y entusiasmo, para gloria de nuestro Padre celestial.
¿Alguna vez alguien ha notado algo diferente en ti debido a tu amistad con Jesús? ¿Cómo respondiste?
Si alguien te preguntara por qué vives de la manera que vives, ¿te sentirías cómodo hablando de tu amistad con Jesús y de tu fe católica? Si no es así, ¿hay alguna forma de estar más preparado para hacerlo?
¿Hay algún aspecto de tu vida que el Señor te pida que cambies para adaptarte más a Él y menos al mundo?