Fourth Sunday of Ordinary Time

SABBATH GUIDE

   Fourth Sunday in Ordinary Time

First Reading -Zep 2:3; 3:12-13| Responsorial Psalm - Ps 146 | Second Reading - 1 Cor 1:26-31 | Gospel - Mt 5:1-12a

https://bible.usccb.org/bible/readings/012923.cfm

“Consider your own calling, brothers and sisters.” 1 Cor 1:26

What comes to mind when we think of the calling Jesus gives to people? Perhaps it is the call to initial conversion - to follow Him as His disciple? Or maybe a vocation to the priesthood, religious life, or married life? 

While these are all examples of callings from Jesus, we should also consider that He has a calling for us in each moment of every day. It is in the choices and challenges of daily life that we live out our discipleship. Eight Beatitudes express the vision with which we examine ourselves in how we follow Jesus as His disciples. As we encounter someone difficult or persecuting us, do we readily see it as part of our call to love them anyway? When experiencing suffering, do we consider it a concrete invitation from God to draw us closer to Him and to seek His comfort? In the various situations we experience, are we meek and merciful? Do we zealously desire righteousness? God’s call for our lives is our salvation and our holiness. As we consider that, let us allow Him to work it out in us every minute of every hour of every day, trusting that in the end, our “reward will be great in heaven” (Mt 5:12).

  1. How would you describe what you feel is God’s calling on your life? How do you live that out?

  2. Think over your past week. How do you see God working out your holiness and salvation in the “normal” things of daily life? Is there a way you could cooperate with Him more in this next week?

  3. Which promise of the Beatitudes gives you the most comfort? Which is the most challenging?

GUÍA DOMINICAL

   Cuarto Domingo del Tiempo Ordinario

Primera Lectura - Sof 2, 3; 3, 12-13 | Salmo Responsorial - Salmo 145, 7. 8-9a. 9-bc-10  |
Segunda Lectura - 1 Co 1, 26-31 | Evangelio - Mt 5, 1-12a

“Hermanos: Consideren que entre ustedes, los que han sido llamados por Dios, no hay muchos sabios, ni muchos poderosos, ni muchos nobles, según los criterios humanos.” 1 Co 1,26


¿Qué nos viene a la mente cuando pensamos en el llamado que Jesús hace a las personas? ¿Quizá el llamado a la conversión inicial, a seguirlo como su discípulo? ¿O tal vez una vocación al sacerdocio, a la vida religiosa o a la vida matrimonial?

Aunque todos estos son ejemplos de llamados que Jesús nos hace, también debemos considerar que Él tiene un llamado para nosotros en cada momento de cada día. Es en las decisiones y desafíos de la vida diaria donde vivimos nuestro discipulado. Ocho Bienaventuranzas expresan la visión con la que examinamos nuestra manera de seguir a Jesús como discípulos suyos. Cuando nos encontramos con alguien que nos persigue, ¿estamos dispuestos a verlo como parte de nuestro llamado a amarlo de todos modos? Cuando experimentamos sufrimiento, ¿lo consideramos una invitación concreta de Dios para acercarnos a Él y buscar su consuelo? En las diversas situaciones que experimentamos, ¿somos mansos y misericordiosos? ¿Deseamos celosamente la justicia? Estamos llamados por Dios a la salvación y a la santidad. Al reflexionar sobre esto, dejemos que Él lo realice en nosotros cada minuto de cada hora de cada día, confiando en que nuestra "premio será grande en los cielos" (Mt 5,12).

  1. ¿Cómo describirías el llamado de Dios a tu vida? ¿Cómo lo vives?

  2. Reflexiona sobre la semana pasada. ¿Cómo ves a Dios desarrollando tu santidad y salvación en las cosas "normales" de la vida diaria? ¿Hay alguna manera en la que podrías cooperar más con Él en esta próxima semana?

  3. ¿Qué promesa de las Bienaventuranzas te consuela más? ¿Cuál te resulta más difícil?

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