Twenty-Sixth Sunday in Ordinary Time
SABBATH GUIDE
Twenty-Sixth Sunday in Ordinary Time
First Reading- Am 6:1a,4-7 | Responsorial Psalm - Ps 146:7, 8-9, 9-10 | Second Reading - 1 Tm 6:11-16 | Gospel - Luke 16:19-31
https://bible.usccb.org/bible/readings/092522.cfm
“Thus says the LORD the God of hosts: Woe to the complacent in Zion!” Am 6:1
Our Lord paints quite a vivid picture in the parable of the rich man and Lazarus, with the luxury of the rich man contrasting forcefully with the suffering of the poor man. And the lesson is clear - the rich man with no compassion for the poor receives torment, while the poor man finally knows consolation. So we must ask ourselves, where are we like that rich man? Where have we allowed our pleasure to take priority, our comfort to blind us to the needs of others? It can become easy for our hearts to become hardened to the suffering of the poor, perhaps to rationalize all the reasons we do not help. But the Scriptures are clear about God’s concern for the poor and His command that those who follow Him must help. In the 3rd century, Emperor Valerian was strongly persecuting the Church. After beheading Pope Sixtus, the emperor demanded that St. Lawrence turn over all of the treasures of the Church. He gave him three days. When the emperor summoned Lawrence to the palace, Lawrence brought with him a great crowd of the poor, crippled, and suffering, declaring boldly, “These are the true treasures of the Church.” Let us not be complacent, but instead, try in whatever way we can to help others in need.
Is care for those in need an active part of your discipleship? If not, what are some of the reasons why?
It is noteworthy that the rich man is unnamed but informed that the poor man is named Lazarus. What might our Lord be trying to tell us through that?
Is there something you could do in the next few weeks to serve the poor? Maybe with the food distribution at St. Ann, a homeless person you pass by, or a donation of time or service to some other organization?
GUÍA DOMINICAL
Vigésimo Cuarto Domingo del Tiempo Ordinario
Primera Lectura- Am 8, 4-7 | Salmo Responsorial - Salmo 112, 1-2. 4-6. 7-8 | Segunda Lectura - 1 Tm 2, 1-8 | Evangelio - Lc 16, 1-13
“Pues los que pertenecen a este mundo son más hábiles en sus negocios, que los que pertenecen a la luz.” Lucas 16, 8
Las parábolas constituyen aproximadamente una tercera parte de las enseñanzas de Jesús. Cada una de ellas es una invitación a ir más allá de lo superficial para reflexionar sobre su significado; ciertamente es el caso de la parábola de hoy. ¿Qué nos podría estar diciendo Jesús al elogiar el comportamiento del administrador deshonesto? Como discípulos de Jesús, se supone que debemos ser conscientes, prudentes y diligentes; sin embargo, hay algo en la creatividad, la tenacidad y la iniciativa del administrador que también debemos emular. Nuestro compromiso cristiano es utilizar todas las herramientas a nuestra disposición y todos los dones que el Señor nos ha dado para trabajar para Su Reino. Debemos hacernos dos preguntas esenciales: ¿qué es lo que más desea el corazón del Padre? y ¿cómo podemos utilizar las cosas de este mundo para lograrlo? En lugar de "servir al dinero" -algo que debemos evitar siempre-, debemos esforzarnos por poner el dinero al servicio de Dios. Jesús nos dice: "Yo los envío como a ovejas en medio de lobos: sean entonces astutos como serpientes y sencillos como palomas" (Mt 10,16). Prestemos atención a sus palabras y seamos responsables con todo lo que nos ha dado.
¿Hay alguna manera en la que el Señor desea que seas más creativo o prudente al trabajar en el mundo para Su reino?
¿Hay algún aspecto de tu vida en el que existe la tentación de "servir al dinero" en lugar de utilizarlo para servir a Dios?
¿Hay otras ideas o cosas que el Señor te pueda estar diciendo a través de esta parábola?